Metano en la Universidad de Morón

El profesor Miguel Schutz, titular de la Cátedra de Teoría Literaria de la Universidad de Morón, estuvo trabajando con sus alumnos sobre algunos breves fragmentos de tres cuentos de Metano. A continuación, algunas aportes que me resultaron interesantes –por lo que se dice de esos fragmentos narrativos y de la literatura en sí- desde los puntos de vista estructuralista, postestructuralista y sicoanalítico.

(sobre Un tal Roberto Drode, Nada no se vuelve a cubrir y Apuntes acerca de la obra de Carlos Nonato Zúñiga).
Me pareció interesante en los tres fragmentos ese algo oculto que está presente y que quizá a simple vista no se ve. Hay algo que los tres personajes introducidos por el autor necesitan sacar a la conciencia, hay algo que los aflige, los perturba. Con el primer texto, Un tal Roberto Drode, se nos presenta el juego del que habla Freud, el Fort-da. Hay un elemento (el sobre) que el personaje ha perdido y espera encontrar. También hay un personaje llamado Drode, que como ya nos anticipa el título es “un tal”, del cual no sabemos nada.
Este objeto perdido del juego del Fort-da se hace también evidente en Nada no se vuelve a cubrir y me parece aún más interesante. Hay algo que el personaje busca en el placar, no sabemos qué es, y a medida que el personaje busca el objeto se le viene a la cabeza la imagen de Strasberg insultando al actor por no actuar de una manera creíble.
Hay algo que perturba al personaje de Iannelli, algo que al igual que el primer caso está en el inconsciente. Esa película refleja algo de su propia vida.
En el último texto también se evidencia una angustia. “Encontrar las primeras palabras para… ”, “Libro que no me gusta”, son frases atractivas porque me hacen remitir a las diferencias entre obra y texto, placer y goce.
Melisa Rementería


(sobre Nada no se vuelve a cubrir)
“Como si en el fondo lo que busca pudiera encontrarlo en los bolsillos”. En los relatos tradicionales el goce del lector consistía en transitar las peripecias que iban desde la posesión de un bien, su pérdida y su posterior recuperación. Yo lector “sufría” con el protagonista dicho recorrido, pero tenía en el fondo la secreta convicción de que el bien sería reintegrado al protagonista. “Lo que no poseemos estimula el deseo y constituye una fuente de satisfacción narrativa”, dice Eagleton.
En los relatos tradicionales un objeto inicialmente perdido empuja la reacción hacía adelante. Sin embargo, en este texto, no sólo el protagonista ha perdido algo que no logra encontrar, sino que yo lectora también he perdido la descripción del objeto buscado.
Según Lacan no puedo, en el orden simbólico, poseer un objeto si no es a la luz de una posible ausencia, así como el amante que ha partido se ama más porque ya no está (“nada más amado que lo que perdí”, diría Serrat). El lenguaje suple al objeto, es metafórico, remite a ese interminable proceso de presencias y ausencias.
Marina Rapetti

(sobre Apuntes acerca de la obra de Carlos Nonato Zúñiga)
La observación del “viejito inofensivo”, “el signo”, como diría Seassure, hace en este caso que el personaje observador se defina por la diferencia; por lo que no se es, se llega a la propia identidad de lo que se es.
La mismidad del personaje se encuentra con la otredad a la que mira con curiosidad, como desconociendo a aquel ser y reconociéndose a sí mismo, pero identificándose, no rechazando, como podría pasar. Aquello que le era desconocido y distinto pero inofensivo fue invitado a ser parte, por un momento de la identidad del personaje principal.
“Se dejó caer”, “Como si tuviera sueño”, marcas de cansancio o aburrimiento, apatía o desinterés que se encuentran en ambos personajes de esta oposición binaria donde la juventun no representa fuerzas ni la vejez sabiduría.
Celeste Arias

(sobre Nada no se vuelve a cubrir)
Lacán determina el deseo como el movimiento interminable de un significante a otro: así el sujeto de la narración va deslizándose desde el armario hacia las imágenes del viaje de vuelta, de allí al interior del armario, luego a la película: lo que se deja ver es la falta de represión de los deseos, el pleno desarrollo del inconciente, como si estuviéramos observando desde el interior de un ser humano sus sueños, allí, donde el inconciente nos presenta realizaciones simbólicas de lo que en él se halla reprimido, se produce una traslación de los significados. Porque no es posible determinar un significado para un significante, los significados se hallan entrelazados, fluidos,
infinitos en una urdiembre que nos lleva de uno a otro, que se rige por la ausencia y presencia.
Ana Schiappacasse


(sobre Un tal Roberto Drode)
Walter Iannelli refleja en “El tipo” la ilusión potenciada desde la más profunda sensibilidad, sublimada hasta el inconciente por el juego perverso deslizante, subversivo, que atrae, que atrapa, del escritor sometido a su propia trampa, caído en su propia red, el mismo juego, rodeo erótico que conoce de maravillas porque no es un principiante.
Liliana Iturrieta


(sobre Nada no se vuelve a cubrir)
Podría decirse acerca de este texto lo que Barthes llama “textos escribibles”, ya que no sólo poseen significados fijos, sino que hay una invitación a modelarlos. Esto se debe a que el cuento no presenta una secuencia precisa y arbitraria, no hay un claro principio y fin del relato.
Desde el punto de vista del sicoanálisis los elementos representados nos pueden llevar a interpretar un sentimiento de angustia: la búsqueda el objeto, lo que el personaje intenta encontrar en el armario, o en sus bolsillos. Para Freud existían distintas formas de expresión del inconciente, y una de ellas, aunque no la más clara, es la pérdida de determinados objetos.
Es en definitiva un texto dinámico y abierto que nos permite rescribirlo a medida que lo leemos según nuestras propias interpretaciones y entendimiento de los significados.
Rocío Micheli

(sobre Apuntes acerca de la obra de Carlos Nonato Zúñiga).
Desde el punto de vista estructuralista, porque notamos en la narración la expresión de conceptos opuestos, quiero decir que la narración narra lo que Carlos “Nonato” Zúñiga estuvo haciendo antes de ponerse a escribir una obra o, directamente, dado el título, es parte de lo escrito por alguien que no es Carlos “Nonato” (este segundo nombre tiene aspecto de ficticio, ya que se puede interpretar como alguien que no existe, que nunca nació). Hay entonces conceptos de oposición en lo conocido y desconocido, distanciamiento y acercamiento y tal vez otros dos más, sumergidos en la narración: distracción y concentración.
Leandro Bruna


(sobre Apuntes acerca de la obra de Carlos Nonato Zúñiga)
En este primer fragmento de Iannelli el primer hilo que quisiera reconocer tiene un tinte sicoanalítico, debido a que es evidente cómo “el principio de la realidad” se encuentra en pugna con el “principio del deseo”.
Otro significado interrumpe esta interpretación: “las marcas de género” (las revistas de moda de mi mujer).
Noelia Del Vecchio


(sobre Un tal Roberto Drode y Nada no se vuelve a cubrir)
… Todo este proceso doloroso, de incertidumbre antes del goce, pero un goce macabro, que, según Barthes, es morir, dejar de ser uno. Entonces ese goce, ese dejar de ser, esa muerte, es el ganar.
Ese motor del que habla Lacán, esa búsqueda de eso que perdí. Lo busco porque lo perdí.
En Nada no se vuelve a cubrir hay otra búsqueda. Esa búsqueda de qué entre las corbatas, en el bolsillo, que tiene que salir a flote. Entonces ¿por qué tanto orden (en ese ropero)? Si no alcanza, eso no se encuentra. El personaje Strasberg es un estructuralista, se deben hacer las cosas como el dice. Qué relación hay entre la acción de búsqueda con esa búsqueda de Strasberg en el actor de su obra. No encontraba nada, mejor dicho, no encontraba una actuación perfectamente estructurada, y el actor cuando se desestructura y se quiebra lo consigue.
Somos nosotros que develamos ese interior, ese inconciente que nos desestructura, y somos deconstruidos porque fluimos, nos liberamos de esa estructuración.
Pablo Diez Olea

Muchas veces sin querer darse cuenta o tal vez realmente porque no nos damos cuenta, es entonces donde surgen las excusas tan claramente desarrolladas por Iannelli (en Apuntes acerca de la obra de Carlos Nonato Zúñiga).
El toque antihumanista del postestructuralismo, los miedos, los deseos, las dudas, la mente que nos juega una mala pasada, tan característico en el sicoanálisis, se pueden apreciar en Un tal Roberto Drode.
Jacqueline Villareal


(sobre Un tal Roberto Drode)
Desde el punto de vista estructuralista, podríamos definir al texto por esta relación de contrarios, tensión que sostiene al texto, que es el texto mismo.
Desde la perspectiva posestructuralista, en cambio, veríamos que tal dicotomía tiene algo de ilusoria, ya que Drode no es completamente “el otro” porque su existencia define al protagonista y en ese sentido hay una conexión, algo común entre ambos por lo que dicha oposición desaparece. Los personajes entonces, son dos caras de la misma moneda.
Fernando Erbín


(sobre Un tal Roberto Drode)
El fragmento parece un cuarto oscuro, una nebulosa. No hay allí más que indicios, insinuaciones, provocaciones casi, de buscar, de querer ver algo donde no hay claras certezas. Pareciera que el texto busca una interpretación: ése es su sentido, está escrito para ser una obra, significar algo que la medida que es leído y su esencia se combine con la conciencia del lector.
Leandro López Trimarco

3 comentarios:

Anónimo dijo...

breve corrección: el examen de los alumnos de las carreras de historia, letras y FILOSOFIA, no de psicoligía.

Sanpaku dijo...

ya mismo cotejo y corrijo, entonces

Anónimo dijo...

woww! es la primera vez que veo esta página...lo encontré de casualidad... me sorprendió mucho encontrar algo que yo había escrito acá.

Me gustó mucho el libro, yo tengo el que nos regaló ese día :)

Saludos, Melisa.