Primeras repercusiones y comentarios informales de Metano

(si quiere hacer un comentario del libro escriba a wiannelli@lacultura.com.ar)

Me encantó el registro coloquial; esa forma en que la anécdota de raíz oral penetra en la literatura y le da carácter de conversación al paso. Al menos ese efecto siempre me ha parecido importante. El primer cuento tiene la magia de Le Guin; creo que ¨Los que van a Omelas¨ tiene el mismo eje temático, pero vos le diste el vuelo criollo necesario. Intertextos secretos que funcionan como claves de lectura: otro de mis recursos favoritos, aunque sé que esta forma no es del todo considerada en las comunidades de lectura. De todos modos, no es un tema que deba importarnos.
Me identifiqué con ¨Un tal Roberto Drode¨y ¨Apuntes sobre la obra de Carlos Nonato Zuñiga¨. ¿Quién en Literatura no tiene su Drode (Roderer) particular? Pero está bien así, pareciera ser que el mecanismo de la escritura (al igual que el de la realidad) posee esa clave de secreta humillación y búsqueda desesperada.
¨El aleteo de una mariposa en Pekín¨ es casi una instancia de mi propia vida. Cada vez que paso por ciertas calles y miro determinadas casas, siento que una vez esos frentes y esos revoques fueron mirados por ese alguien que se desvaneció de nuestra vida, pero que el trayecto de la mirada es casi una epifanía de quien se fue. Desplazando un poco el tema, y quizá completándolo, Benjamin decía que en la ciudad no existe al amor a primer vista, sino a última vista, porque muchas veces aparece la persona pero enseguida se desvanece en el torrente de los cuerpos que transitan y ya nunca más retorna.
¨Carpintero¨ es una suma de aciertos. Cuando lo leí, lo primero que pensé como oficio fue ¨carpintero¨. Ahí me di cuenta de lo jodido que estoy.
En fin. He leído tu libro y me alegra haberlo recorrido en el traqueteo de los vagones del Oeste. ¿Puede haber una suerte más hermosa para un texto?
Cristian Mitelman

Terminé Metano y me gusta realmente mucho. Un excelente libro con relatos fuertes y originales.
María Rosa Lojo

El cuento de los viejos que estallan (Metano) es una de las cosas más espeluznantes y asombrosas que he leído en los últimos tiempos. El tratamiento de convertir un hecho extraordinario en un suceso casi convencional, de difícil sustento, y llegar airoso al final (no sólo airoso, enriquecido) revela un manejo del oficio reservado a unos pocos. Te felicito, lo disfruté enormemente, con tu permiso, lo incorporaré a mis clases, es un buen ejemplo de cómo manejar el crecimiento de un relato con oficio y sin decaer. Manejás una especie de horror cotidiano que parece una característica de tu estilo y que se me hace presente como una suerte de constante en tu obra; esto ya estaba presente en la muy singular Sanpaku, mas allá de las diferencias de lenguaje, por cuanto Sanpaku es una novela, y se puede permitir formas de narrativas más extensas, mas lanzadas; el cuento en ese sentido es implacable, lo que sobra daña, y a tus cuentos no les sobra ni falta nada; tienen condensación y delicado manejo del horror incorporado a lo cotidiano. Bueno, nada, creo que estás llamado a ocupar un lugar importante en nuestras letras, flaco.
Luis Saez

Los cuentos de Metano me gustaron por varios motivos, sobre todo por la libertad para elegir argumentos y para presentarlos. Siento (y permitime la figura) que a algunos personajes vas desgranándolos de manera tal que van rearmándose en otros, como piezas de un rompecabezas que sirven para formar dos imágenes distintas. Ahora pienso en Teresita; y constato que todos tenemos una.
Rogelio Ramos Signes

Me gustó mucho Metano, Walter. Esta colección la sentí heterogénea, pareja y económica a la vez, con el humor fino y algo irónico y la amable mirada sobre los personajes que, me parece a esta altura, son una marca registrada de la casa. Mis favoritos: "Construcción de una muerte" (sutil y crudo a la vez), "La casa de la Becacina" y "El Rincón de las Animas".
Hugo Fontana

Metano me pareció de lo mejor que he tenido la suerte de leer. Cada cuento mejor que el otro. Deseás terminar uno para ver que nos dás en el próximo y eso hace que uno vuelva a leerlo todo de nuevo. Entonces sabiendo ya el contenido te podés detener más en el "cómo". Me gustó realmente muchísimo y no es por halagarte el oído, sino por la satisfacción envidiosa de contar con alguien que escribe como a mí me gustaría escribir.
Juan Núñez


"... terminé de leer "Metano" hace un par de días. Me gustó mucho. Trabajás con una prosa despojada, con un narrador muy por detrás de la escena (me hizo recordar mucho a la narrativa de Cheever, Carver). A pesar de que no te lo habrás propuesto deliberadamente, hay una unidad temática, no por lo que se cuenta sino por cómo se cuenta. Leí una reseña muy favorable a tu libro y me alegré, porque es justo es elogio."
Gabriel Bellomo

Ya terminé de leer Metano y quería decirte que me encantó. Ahora entiendo porqué venías ganando siempre en el Fondo, ya era hora que lo publicaras así les das un poco de chances a los otros, ¿no te parece?
Marcelo Damiani

En este formato es en el que encontrás tu mejor medio de expresión.
Daniel Zaballa

Hola Walter: hasta ahora he leído tres cuentos de METANO... ¡muy buenos! No suelo leer cuentos ni novelas. Me gustan mucho los ensayos. Sin embargo, estos cuentos me gustaron. Inclusive le recomendé a uno de mis hijos su lectura porque "...vas a aprender mucho..." (le dije), ya que le gusta escribir.
Beatriz Dubischar

Walter: este fin de semana leí Metano. Me pareció excelente. El lenguaje y las historias son una unidad formada para retorcer el alma del lector. Siempre está latente esa mezcla de coloquialidad, humor y tristeza que caracterizan tu estilo. En mi blog hay un comentario, y te remito a él.
http://lasmanosdeuriasheep.blogspot.com/Me di cuenta de la similitud entre Cajas chinas y el poema Los consorcios de Zumatra, ¡¿es una obsesión esa de tirar macetas por el balcón?!
Ricardo Curci

Leímos algunos cuentos que nos parecieron buenísimos!!! Vamos a hacer circular el libro, la gente lo tiene que conocer.
Naty Perz y Juanca